Me llamo Maria del Carmen pero todo el mundo me llama Mari. Tengo 56 años y hace 22 que trabajo en el hospital entregando y recogiendo las batas y peucos de los pacientes que entran a quirófano. Parece muy sencillo mi trabajo pero nadie sabe lo que resulta realmente, porque tengo contacto directo con los pacientes y son ellos mismos a quienes rozo la mano a primera hora y, luego, un par o tres horas más tarde, otra vez. Hace unos días le di una de las batas y peucos más pequeños a una chica de unos 15 años, sabía de ella que la operaban de algo arriesgado pero no grave al completo. Yo, ese día doblaba turno y me quedé esperando a que volviese, pero no volvió.
¿Son de verdad? A veces las pienso, las pronuncio, las leo, las escribo, las canto, las asimilo, las creo, las vivo... a veces responden como frías, dulces, agrias, fuertes, altas... las mandamos a un niño, un adulto, un padre, un amigo, un amor; pero la magia de todas éstas es que no se gastan, porque mudos, jóvenes, mimos, astronautas, pensionistas... todos, todos las sienten aquí dentro. Me pregunto cuantos son los que aprecian cuando son para uno mismo. Palabras... PALABRAS PARA QUIEN.
20/12/10
28/11/10
Adoraba creer que podía tener la vida que quería y que los suyos se sintieran orgullosos de ello. Adoraba viajar mentalmente a los sueños que sabía que no podía alcanzar. Y eso fue, básicamente, lo más cerca que estuvo de su felicidad.
Los días pasaban sin hacerse notar; la ilusión hacía tiempo que se había esfumado junto a sus sonrisas, y sus manos, resecas por el frío, ya no le decían nada. Los constantes suspiros era lo que le quedaba. Y, por cierto, sus ojos tristes ya no podían llorar.
No quedaba nadie más a quién decepcionar. Se fue.
24/10/10
¿Qué nos pasaba? Merche ya no era la misma. Me aterrorizaba la idea de que ya no fuese feliz a mi lado e incluso empecé a temer que mis besos de bienvenida en su mejilla algún día los reprochase. Hacía semanas que no me esperaba para la cena, me dejaba una fiambrera en la nevera para que calentase en el microondas, pero a mí se me quitaba el apetito, es más, jamás tenía hambre por las noches y si cenaba era por estar con ella, por eso nunca llegué a abrir ninguna fiambrera. Poco a poco dejó de poner en agua mis flores y dejaba que muriesen a los pocos días. No me hablaba de nada a penas y cuando le preguntaba ni siquiera me miraba a los ojos para decirme muy bajito que no pasaba nada. Como no me hablaba decidí escribirle una carta que leyó y dejó en su mesita de noche, pero no me dijo nada al respecto. Hasta que un día, llegué como siempre, tarde, del trabajo y en la cocina había un jarrón hermoso que contenía unos preciosos tulipanes lilas con una nota que decía ‘’te quiere, Fernando’’. Ni siquiera me atreví a preguntarme de que Fernando se trataba: si del vecino de dos pisos más abajo, o de su compañero de trabajo, o del panadero; me daba igual quien fuese porqué ya había otro en su vida. Así pues, dejé el clavel blanco que le traje ese día al cual los tulipanes a su lado le hacían pequeño e indefenso, pero él siempre fiel, se mantuvo ahí.23/9/10
Palabras de Marta:
.
Hoy esa estúpida cumple seis años. Cuando yo cumplo años nos regalan cosas a las dos y soplamos las velas, mis velas, juntas. En cambio, en los suyos ella es la protagonista y yo lo único que cargo son los abrigos y bolsos para llevarlos a mi habitación, como si mi habitación fuese un vulgar guardarropa, mientras he de soportar que todos los adultos de mi familia pasen su mano sobre mi cabeza y bromeen diciendo ‘¡al final, la pequeña te pasará de altura eh!’ y yo, callada e inútil, sonrío falsamente.
Palabras de Sandra:
.
¡Hoy es mi cumple! Y van a venir a casa los tíos, los primos, los abuelos… seguro que será súper divertido, ojalá me regalen algo para poder jugar con Marta, las pocas veces que hemos jugado juntas me lo he pasado genial. Admiro a Marta, es mi hermana preferida, de hecho mi única hermana, pero la quiero un montón. De ella aprendo cosas increíbles, es muy lista y sabe hacer magia con las cartas. ¡Yo, cuándo tenga sus once quiero ser como ella!